Huracán Stan y su Devastación Psicoemocional: ¿Cómo se debe enfrentar?
Por: Ignacio Jarero *
Al igual que con el huracán Katrina, las imágenes que hemos visto de la devastación física que provocó el
huracán Stan han suscitado una miríada de reacciones como incredulidad, enojo, miedo, compasión, sobresalto, etc.
La experiencia internacional nos enseña que el impacto de un desastre masivo, puede provocar un impacto psicoemocional a corto, mediano y largo
plazo, por lo que se debe de abordar desde la perspectiva de un Continuo de Servicios en Salud Mental, mismo que consta de los siguientes puntos relevantes: Educación Pre-incidente,
Intervención Psicológica Temprana, Psicoterapia, Desgaste Profesional por Empatía, Farmacoterapia, Hospitalización y Rehabilitación.
Educación Pre-incidente:
La respuesta de la población y de los profesionales en salud mental ante los desastres, debe de iniciarse con un Plan Integrado de Respuesta
(PIR), elaborado ANTES de que el desastre ocurra.
Dentro de este Plan Integrado de Respuesta, se deben de tomar en cuenta las siguientes consideraciones:
1.- Los/las auxiliadores profesionales que prestarán servicios de Intervención Psicológica Temprana, deben de tener entrenamiento
especializado, con protocolos de trabajo estandarizados internacionalmente.
2.- Una Evaluación Posdesastre de las necesidades de la comunidad, incluyendo pero no limitándose a la salud mental, debe de guiar las
intervenciones. UNICEF, la OMS, la OPS y la Cruz Roja hacen rápidamente este trabajo y pueden proporcionar guía a otras organizaciones.
3.- Los profesionales en salud mental deben de tener una perspectiva a largo plazo: ¿cómo contribuiría nuestro trabajo dentro del
marco de las necesidades y las respuestas que se están dando a la comunidad y a sus auxiliadores?
4.- Los proyectos deben involucrar relaciones de colaboración con varios organismos públicos y privados.
5.- Los buenos proyectos en salud mental, buscan la integración de sus esfuerzos y resultados dentro del sistema primario de atención a
la salud de la población.
6.- Los proyectos deben proporcionar acceso a sus servicios a todos lo miembros de la comunidad afectada.
7.- Se debe de poner énfasis en el entrenamiento de profesionales de la localidad, en habilidades que necesitarán a futuro para atender
las necesidades de la población.
8.- Los proyectos deben de ser cuidadosamente monitoreados en sus resultados y efectos.
Intervención Psicológica Temprana.
Para aquellos que poseen vocación de ayudar, una urgencia visceral para inmediatamente responder puede ser la primera
reacción.
Tratándose de Intervención Psicológica Temprana (IPT), la experiencia de campo de muchos años nos ha enseñado que
debemos de atemperar esas urgencias y llevar a cabo una evaluación prudente de necesidades y de recursos disponibles, mediante un PIR bien definido.
De ahí que la salud mental no sería desatendida si los profesionales en salud mental llegan después de la primera ola de
esfuerzos de ayuda.
La más alta prioridad para cuidados iniciales en salud mental, es el regreso a la normalidad: restaurar las rutinas cotidianas, regresar a las
personas a sus hogares o cerca de sus vecindarios (cuando esto es posible), regresar a sus trabajos o crear nuevas fuentes de empleo y regresar a los niños a la escuela.
Esto restaura el poder de instituciones comunales y culturales para actuar y para dar sentido a lo que sucedió. Las comunidades tienen una
necesidad, para su salud mental, de crear una narrativa colectiva coherente de lo que les sucedió.
Al día de hoy, los puntos de acuerdo de Organismos Internacionales como la International Critical Incident Stress Foundation (ICISF), la
National Voluntary Organizations Active in Disasters (NVOAD), la Cruz Roja Americana, la National Organization for Victim Assistance, el Ejército de Salvación, la Organización
Mundial de la Salud (OMS), el EMDR Humanitarian Assistance Program (EMDR-HAP) y la International Society for Traumatic Stress Studies (ISTSS) son los siguientes:
1.- La Intervención Psicológica Temprana es valiosa y consiste en un cuerpo de intervenciones psicológicas, diseñadas para
mitigar la perturbación aguda sin interferir con el proceso de recuperación natural de las personas.
2.- La Intervención Psicológica Temprana es un sistema multicomponente para enfrentar las necesidades de aquellos que fueron afectados.
Existen al menos 15 componentes de IPT.
3.- Es necesario entrenamiento especializado en Intervención Psicológica Temprana. El modelo de la ICISF es el sistema de
Intervención Psicológica Temprana con más investigaciones sobre su efectividad en el mundo. La ICISF ha sido reconocida por la ONU como proveedora de servicios de
Intervención en Crisis/Intervención Psicológica Temprana.
4.- La Intervención Psicológica Temprana es un punto dentro del Continuo de Servicios en Salud Mental y no substituye ni a la
psicoterapia ni a la farmacoterapia.
5.- Cooperación, comunicación, coordinación y colaboración, son esenciales para la Intervención Psicológica
Temprana.
Las recomendaciones generales para la Intervención Psicológica Temprana que nos hacen estas Instituciones Internacionales
son:
1.- Toda intervención debe estar basada en una evaluación de necesidades. Dentro de esta evaluación, es de suma importancia que
la ayuda sea deseada por aquellos en los niveles estatales y locales y que dicha ayuda incremente las iniciativas locales, en lugar de complicarlas o quitarles poder. Por lo que llegar a un sitio
de desastre basándose en una necesidad impulsiva, nunca es una buena idea.
2.- La ayuda debe de ser coordinada dentro de un Plan Integrado de Respuesta. Idealmente este plan debe de involucrar recursos y cooperación de
autoridades locales, estatales y federales.
3.- La respuesta temprana en Salud Mental, debe de seguir la jerarquía de necesidades descrita por Abraham Maslow:
A.- Cubrir las necesidades fisiológicas de refugio, agua, comida y ropa.
B.- Cubrir las necesidades básicas de seguridad y atención médica.
C.- Cubrir las necesidades básicas para re-establecer las conexiones familiares e interpersonales. Reunir a las familias debe de ser
prioritario.
D.- Reducir la incertidumbre acerca de las circunstancias personales y económicas.
E.- Para las y los auxiliadores/rescatistas, se debe de establecer un programa de apoyo en Salud Mental, debido al Estrés Traumático
Secundario que pueden sufrir.
4.- Las y los auxiliadores deben de estar preparados técnica, mental y físicamente para poder enfrentar un desastre masivo. La historia
de la respuesta en desastres está repleta con ejemplos de auxiliadoras y auxiliadores que se convierten en víctimas.
5.- Para contrarrestar los Efectos del Estrés Traumático Secundario que pueden sufrir las y los auxiliadores, posterior al
término de su trabajo, deben de ser tratados con la metodología denominada Critical Incident Stress Debriefing, desarrollada por la ICISF (www.icisf.org).
6.- Los medios de comunicación llenan nuestros hogares con historias impactantes. Es importante monitorear la "dosis" de desastre a la que
usted, su familia y especialmente sus niños están expuestos.
Recordemos que los principios de los Primeros Auxilios Psicológicos son:
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- Evaluar la necesidad y evaluar el daño.
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- Estabilizar: Tratar de prevenir mayor deterioro del funcionamiento psicológico/conductal cubriendo las necesidades básicas descritas
anteriormente.
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- Evaluar la necesidad para apoyo a futuro.
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- Ofrecer información, psicoeducación y consuelo de acuerdo a las necesidades de cada persona.
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- Contactar a los sobrevivientes con fuentes de apoyo a futuro.
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- Los diagnósticos psiquiátricos y la psicoterapia tradicional no están incluidos en esta etapa, pero son considerados como puntos a futuro
dentro del Continuo de Servicios en Salud Mental.
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- La respuesta psicológica/conductual a desastres sigue una trayectoria un tanto predecible. Las reacciones de los civiles seguirán un curso muy
diferente a las reacciones del personal de rescate y recuperación. Es importante no confundirse o entremezclar los servicios de soporte psicoemocional a estos dos grupos. Las necesidades
manifiestas de los equipos de rescate y recuperación vendrán semanas después del impacto.
Psicoterapia.
A través de la historia de los desastres, hemos aprendido que el trauma inicial de muchos sobrevivientes y auxiliadores, se resuelve a
través de su resiliencia natural. También hemos aprendido que aún con la resiliencia natural y la intervención psicológica temprana, en el futuro cercano
comenzaremos a ver en sobrevivientes y auxiliadores, casos de un trastorno psiquiátrico llamado Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT), que es muy difícil de
sanar sin un tratamiento psicoterapéutico adecuado.
El TEPT es un Trastorno de Ansiedad caracterizado por la Re-experimentación de un evento extremadamente traumático,
acompañado por síntomas de aumento de la activación (ansiedad, nerviosismo), por evitación de estímulos asociados al trauma y por
embotamiento de la reactividad general del individuo (aplanamiento emocional).
Las alteraciones provocan malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del
individuo. Este trastorno puede ir acompañado de depresión mayor, crisis de angustia, abuso de substancias y otros síntomas/trastornos.
Para hacer frente a este trastorno, la American Psychiatric Association nos señala que debemos considerar el peso de la evidencia
científica que soporte la opción de tratamiento que escojamos. Actualmente existen dos aproximaciones psicoterapéuticas cuya evidencia científica sustenta ampliamente su
efectividad. Una de ellas es el EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento a Través de Movimiento Ocular) (www.emdrmexico.org) y la otra es la Terapia Cognitiva Conductual en su modalidad de Exposición.
Es muy importante señalar que estos abordajes psicoterapéuticos solo pueden ser aplicados por profesionales en salud mental debidamente
entrenados y certificados.
Farmacoterapia:
Las lecciones del pasado, nos enseñan que debemos de mover nuestra atención inicial lejos de una respuesta farmacológica al
trauma inicial y hacia el esfuerzo por maximizar la resiliencia de la comunidad afectada, para prevenir el surgimiento de nuevos traumas.
La farmacoterapia solo se debe de emplear con aquellos pacientes altamente traumatizados, cuyo nivel de perturbación impida estrategias de
tratamiento psicoterapéuticas. Por ejemplo, personas que presenten: insomnio severo, trastorno depresivo de moderado a grave, síntomas psicóticos, síntomas intrusivos
severos, trastornos de ansiedad de moderados a graves, trastornos disociativos.
Hospitalización y Rehabilitación.
Entre otros, los casos más severos de trastornos psicóticos, disociativos, depresivos, relacionados con substancias o que impliquen
violencia auto-inflingida, intención suicida u homicida, pueden requerir de hospitalización y de un periodo de rehabilitación, así como de un abordaje
multidisciplinario.
Octubre del 2005
* Ignacio Jarero, Ed.D, Ph.D., M.T., es Fundador y Presidente de la Asociación Mexicana para Ayuda Mental en
Crisis, del Centro Internacional de Psicotraumatología y de EMDR México. Fundador y Director Ejecutivo del Sitio Acreditado de Entrenamiento y Educación de la Green Cross
Academy of Traumatology en la República Mexicana. Fundador del Consejo Consultivo de la Comisión de Certificación y Acreditación de la Green Cross Academy of
Traumatology. Fundador de EMDR-Iberoamérica.
Está certificado como entrenador de entrenadores por el Instituto EMDR y como entrenador por la EMDR International Association, por la
International Critical Incident Stress Foundation y por la Green Cross Academy of Traumatology. Está Certificado y Diplomado como Experto en Estrés Traumático y como Experto
en Respuesta de Emergencia en Crisis por la American Academy of Experts in Traumatic Stress. Es Master Traumatologist por el International Traumatology Institute/ University of South
Florida.